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El futuro está en la internacionalización

Posted by : Juan Sanchez Corzo | On : December 26, 2012

El año ha sido difícil sin duda y de ello dan testimonio las muchas empresas y negocios que todavía han seguido cayendo. El ritmo de destrucción no es tan rápido como el de los primeros años de la crisis, claro, pero es que estadísticamente no era posible. Tras la escabechina inicial, las empresas que quedaron tocadas han aguantado un par de años más pero paulatinamente se les va acabando la gasolina.

La destrucción de empresas ha llevado aparejada la lógica destrucción de empleo y ninguna de las normas sobre reforma laboral, fiscal, emprendedores y otros asuntos, promulgadas por el gobierno central y distintos gobiernos autonómicos han tenido un efecto inmediato, como era de esperar.

No hemos pedido el rescate, pero tres bancos, uno de ellos muy importante, han tenido que ser nacionalizados. Los inversores de preferentes, desinformados o engañados, reciben ahora una propuesta de la UE que les deja bastante insatisfechos. Por otro lado, hemos podido tomar conciencia de la profundidad de la corrupción a todos los niveles y del dineral que se nos ha ido en los años de prosperidad en despilfarro o directamente en mangoneos de toda índole.

Aún así, todavía quedamos muchos de pie. España es un país moderno, de economía capitalista – aunque con una alto índice de intervencionismo – y, como tal, existe una iniciativa privada, propia y extranjera, muy potente. Han caído muchos, sí, pero el tejido empresarial aguanta aún el tipo. Si se baja a la arena se ven brotes verdes, que siempre los hay.

Hay gente que invierte. Zara sigue dando satisfacciones a sus socios. Los grandes bancos sobreviven gracias a sus inversiones exteriores, hechas a tiempo. Las farmacéuticas, aunque despiden trabajadores, siguen teniendo buenos resultados. Son multinacionales, que no tienen todos los huevos puestos en la misma cesta. Junto a ellas, hay muchas, muchas pymes que también han dado el salto fuera de uno u otro modo.

Las cifras de exportaciones han aumentado, lo cual no era difícil, porque eran bastante bajas, comparadas con el resto de países de nuestro entorno. Europa, África y Latinoamérica son nuestros destinos más fáciles. Incluso algunos valientes “han hecho el petate”, han cerrado su estructura en España y han empezado de nuevo en otros lugares.

¿Todavía queda alguien que no se dé cuenta de que para sobrevivir hay que internacionalizarse? Pensamos que somos pequeños, que no tenemos capacidad, que dónde voy a ir yo, si solo somos diez personas en la empresa, nos da miedo lo desconocido… Y ni siquiera nos hemos asomado a ello, ni lo hemos considerado como posibilidad. Nosotros mismos nos cerramos esa salida, que no es solo una necesidad presente, sino la única posibilidad futura.

Las Cámaras de Comercio y todos los organismos estatales con competencia en la materia están volcados en lograr la internacionalización de nuestras empresas. Hay muchísimos casos de éxito. Incluso muchos escépticos se han dado cuenta de que en muchos países menos desarrollados nuestros productos son estupendamente bien acogidos. Lo tienen más difícil las empresas de servicios, a no ser que se presten online, pero el empresario que a estas alturas no se haya planteado seriamente salir fuera, o es una rara avis, con un producto que no ha sufrido la crisis o no se entera. Perdonad la franqueza y la rudeza.

Como me decía a mí siempre uno de mis maestros, el no ya lo tienes, pero no puedes tirar la toalla sin haber hecho todo lo que estaba en tu mano. Requiere tiempo, un buen asesoramiento y, por supuesto, invertir algo de dinero. De lo contrario, nos sentamos solo a esperar que nos toque también a nosotros.

Este año tuve la oportunidad de viajar a Perú. Vi un país dinámico, vivo, intenso, cuidado en muchos aspectos, en construcción, bien preparado. Por supuesto existen aún grandes bolsas de extrema miseria que no han sido erradicadas. Pertenece a la Comunidad Andina de Naciones, lo que une este país con Colombia, Bolivia, Ecuador y Chile, en una especia de UE sui generis. Además, cuenta con un tratado de libre comercio con Brasil que lo convierte en un socio estratégico para este país, que busca su salida al Pacífico a través de la costa peruana.

Tecnológicamente están a la última. Su relación con algunos países asiáticos es envidiable. Son muchos kilómetros de distancia, pero el 98% de los coches son coreanos, japoneses o chinos. El turismo crece, aunque aún está a años luz de las cifras de España. Llevan ya muchos años de estabilidad y tranquilidad, desde la erradicación a sangre y fuego del terrorismo. Tienen una estabilidad que puede sorprender, pero quien lo conoce en profundidad, lo atribuye a la concentración del poder económico y, por tanto, político, en un grupo pequeño de familias que ha apostado por el desarrollo.

Creo que se trata de un destino muy apetecible. Son muchos los compatriotas que han llegado allá, de muy distintos sectores económicos. El país tiene un potencial minero brutal; la construcción está en auge y no dan abasto para superar el déficit habitacional que acumulan; se están desarrollando todo tipo de infraestructuras, donde las empresas españolas son especialmente bien recibidas; son fuertes en pesca, se come muy bien y son extremadamente amables y responsables, puntuales, serios, en definitiva, buenos profesionales.

Nuestro despacho ha suscrito diversas alianzas con consultores, abogados y demás profesionales necesarios para hacer un desembarco ordenado. Un buen estudio de mercado y una organizada misión comercial pueden ser los primeros pasos para caminar seguro, antes que lanzarse a la aventura a tontas y a locas. En poco tiempo te puedes encontrar con un nivel de gastos altísimo y ninguna productividad.

Tenemos ya varios clientes aterrizados y con éxito de ventas en Chile, Ecuador, Perú, Colombia y Sudáfrica. Las fórmulas son muy diversas. Seguramente al principio lo más económico sea buscar un buen distribuidor para el producto de que se trate, pero hay que seleccionarlo muy bien. Igualmente crucial puede resultar la búsqueda de un proveedor clave o de un socio local, si se necesitan sus contactos comerciales o su capacidad productiva.

Sigue siendo tiempo de construir, más aún cuanto más aguda sea la crisis que nos aqueja. Cada uno de nosotros debe asumir su responsabilidad y la primera es sacar nuestras empresas adelante, no tirar la toalla y buscar siempre las salidas más adecuadas, contando para ello con el mejor asesoramiento posible. Este es nuestro empeño, renovado para el año que empieza.

¡Feliz 2.013!

www.ccmabogados.com

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