Sep

11

Posted by : Juan Sanchez Corzo | On : September 11, 2013

Las pequeñas y medianas empresas españolas que siguen en activo, que son muchas, se han enfrentado en los últimos años a un desafío sin precedentes, que ha premiado, en términos generales, a las que han sabido afrontar el mercado exterior y a las que han innovado, ambas cosas unidas a una gestión seria y profesional.

En este tiempo hemos aprendido que el tamaño no importa y que, de verdad, cualquiera puede salir al exterior si tiene un buen producto y un precio competitivo. Así, hemos visto empresas españolas del sector de las TIC, de desarrollo de software y de otras áreas punteras, penetrando con éxito mercados hasta ahora desconocidos para ellas. Pero igual ha sucedido con sectores más tradicionales, como el agroalimentario o el sector pesquero.

Solos o en grupo (utilizando la fórmula del consorcio) nuestros empresarios han afrontado el reto y han obtenido en general buenos resultados. Nunca nuestra balanza comercial estuvo como está ahora. Algunos ejemplos son verdaderamente admirables, como es el caso de www.selectosdecastilla.com, que triunfa en la mismísima Francia con su foie de altísima calidad producido en Palencia. ¡Enhorabuena!

Hay otro objetivo aún no alcanzado y que esperamos no tarde mucho en llegar: que nuestras empresas vuelvan a generar empleo. La presión fiscal y los todavía elevados costes laborales tienen seguramente una influencia decisiva en esto y, sobre todo, en que los más jóvenes tengan prácticamente vedado el derecho al trabajo. Se siente verdadera impotencia al ver cómo se desperdician el talento y la ilusión de nuestros jóvenes.

La insuficiente regulación del trabajo en prácticas no facilita las cosas y la reciente sentencia (21 de mayo de 2.013) del Tribunal Supremo sobre esta cuestión – que ha anulado el Real Decreto 1.717/2.011 – ha supuesto un retroceso. Hay un difícil equilibrio entre facilitar el acceso a los jóvenes al mercado laboral y proteger sus derechos, que no terminamos de resolver y ello va en detrimento suyo.

El empresario español continúa confiando en su capacidad productiva, tiene capacidad de adaptarse, afronta la internacionalización sin miedo, ha realizado ajustes fortísimos y está listo para iniciar el despegue. Va llegando ya el momento de que así sea, por el bien de todos. Sin duda ninguna, una reforma fiscal ayudará a que suceda cuanto antes y es justo reclamarla. Con amplias miras y sin consumirnos en el cortoplacismo, se puede seguir confiando en nuestra capacidad para salir de esta. ¡Mucho ánimo y buen trabajo¡

P.S. A los que entendéis el italiano, os recomendamos el artículo publicado por Bernard Scholz, presidente de la Cdo (www.cdo.es), en ilsussidiario.net, el pasado 19 de agosto. Necesitamos una mirada como esta sobre la situación: http://www.ilsussidiario.net/News/Editoriale/2013/8/19/Avere-fiducia-e-ragionevole/420273/

P.S. 2: Me parece que esta imagen publicada en El Eco de Jumilla, expresa gráficamente nuestro esfuerzo denodado por salir de la crisis.

Abogados de empresas

May

15

Posted by : Juan Sanchez Corzo | On : May 15, 2012

Se han promulgado ya dos, la primera, la Ley 15/2011, de 15 de diciembre, de Castilla La Mancha (http://www.boe.es/boe/dias/2012/03/27/pdfs/BOE-A-2012-4187.pdf) y la segunda, la Ley 2/2012, de 4 de abril, de las Islas Baleares (http://www.boe.es/boe/dias/2012/05/02/pdfs/BOE-A-2012-5844.pdf).

Son hijas de una proposición de ley que hizo el Partido Popular en el Congreso durante la anterior legislatura y que se publicó en el Boletín Oficial de las Cortes Generales del 15 de julio de 2.011 (http://www.congreso.es/public_oficiales/L9/CONG/BOCG/B/B_325-01.PDF).

Aquella iniciativa proponía algunas cosas que ya se han hecho y otras que están pendientes. Era más ambiciosa, pues se trataba de una iniciativa para una ley de ámbito nacional, donde las competencias fiscales más amplias permitían afrontar reformas realmente útiles desde un punto de vista práctico para todos los que cada día tratamos de sacar adelante nuestra PYME.

Así, se proponían medidas para reducir la burocracia, otras para facilitar el acceso a la financiación extraordinaria, tipo capital semilla, Business Angels y demás, otras que fomentaran el espíritu emprendedor en el sistema educativo o la internacionalización de las empresas… Pero la parte del león estaba en el capítulo V, que tocaba el bolsillo: reducir el tipo del Impuesto de Sociedades al 20% para las empresas con cifra de negocios inferior a cinco millones de euros, pagar el IVA cuando se cobre la factura y no cuando se emita y la posibilidad de compensar deudas tributarias pendientes de pago por PYMES y autónomos con deudas reconocidas y pendientes de cobro, procedentes de cualquier administración pública. Ya se hablaba en dicha proposición de ley de la necesidad de afrontar una reforma laboral, pero esta ya está siendo objeto de análisis por parte de nuestro experto, Fernando Claro, en otro apartado de este blog.

Lamentablemente, aquella iniciativa no vio la luz, ya que la legislatura acabó sin que concluyera su tramitación. Y, por el momento, el actual gobierno español no ha decidido retomarla. Dentro de su furor reformista, han dado prioridad a otras cuestiones. Ello no ha impedido, sin embargo, que dos comunidades autónomas, como ya he dicho, hayan recogido el guante y se hayan lanzado a la arena del apoyo a los emprendedores en el ámbito mucho más limitado de sus competencias.

Lógicamente, no pueden tocar el impuesto de sociedades ni el IVA. Después de hacer las habituales loas y alabanzas al tejido empresarial español, donde destaca en porcentaje altísimo la presencia de PYMES y la capacidad de estas de crear empleo y generar riqueza, ambas leyes desgranan unas cuantas declaraciones de intenciones, sin contenido específico alguno, por lo que tendremos que esperar a un posterior desarrollo de las mismas para saber qué utilidad práctica pueden tener.

La ley castellanomanchega insiste, entre otras medidas, en reducir la burocracia, en fomentar el acceso al crédito extraordinario y en la internacionalización de las empresas. La ley balear, por su parte, propone la creación de un fondo propio de capital semilla y otro de capital riesgo, establecer medidas de fomento del Business Angels y habilitar una línea de avales.

Ambas leyes son tan ineficaces por sí mismas que no han tenido ningún eco en los medios. Desconozco si los emprendedores de estas dos comunidades autónomas están sintiendo ya los efectos, pero me encantaría conocer de primera mano su impresión. Os animo a que nos hagáis llegar vuestros comentarios y aportaciones sobre esta cuestión a nuestro correo electrónico ccm@ccmabogados.com.

Abogados de empresas